sábado, 31 de diciembre de 2011

BRINDIS 2012

Se va terminando el año, se nos escurre el pasado y parece que no nos alcanzan las manos para atrapar el 2012. Hace como una semana que venimos chocando copas en nombre del futuro y se acerca el momento del adiós por el año que se va. Un año que, en lo personal no fue de lo mejor, pero que me dejó muchas enseñanzas, alegrías y amor recibido.
Como todos los años, levanto mi copa entonces por este 2011 que termina.
Brindo por la ciudad libre de humo, porque otros distritos se sumen y por los que dejaron de fumar este año. Brindo por los precios reacomodados para que ahora que están cómodos se duerman una linda siesta. Brindo por todas las sensaciones, la de inflación, la de inseguridad, la de pobreza, para que realmente sólo eso sean. Brindo por la salud de las economías, la de Grecia, la de USA y sobre todo, la mía.
Brindo por las vacaciones pasadas, por Potrerillos, por el país hermoso que tenemos, por su gente y por el milagro de madrugada.
Brindo por todos los habitantes de la tierra, que ya somos siete mil millones, para que la cuidemos, para que seamos responsables y las tragedias como la de Japón no nos encuentren donando los cubitos del freezer para enfriar Fukushima.
Brindo por el fin de la violencia. Por el cese definitivo de la actividad armada de la ETA y porque ya no existan locos sueltos como el de Noruega. Brindo por el ocaso de las dictaduras, por la calma del mundo árabe, por la paz y democracia para países como Libia tras la muerte de los tiranos.
Brindo también, ya que estamos con el terror en la mano, por la condena de Astiz y otros tantos. Por la justicia. Por el NUNCA MAS. Y, con permiso, por Raúl Alfonsín, para darle las gracias, porque no estaríamos brindando hoy por esta condena si no hubiera tenido él el coraje.
Brindo por la memoria de Argentino Luna, del Chango Farías Gómez y de Facundo Cabral. Por la de Amy Winehouse, Liz Taylor y Peter Falk. Por la de Hugo Midón, David Viñas, Ernesto Sábato y Osvaldo Miranda. Por la de Sai Baba. Por la de Steve Jobs. Por la de doña Tota. Y brindo por la de tres mujeres que dejaron su huella: Patricia Miccio, la gran Florentina y la eterna María Elena. Y también por Tomás, Candela, Gastón y Micaela, para que se termine la violencia infantil y la de género.
Brindo por la felicidad, por los diez años de nuestra libreta roja, por los diez de la de mi hernana y por haber sido testigo de la de Mimena María. Brindo por el añito de Juli y por la llegada de Uma. Por los abrazos de Pedro, por los dientes de Lucho, por las palabras de Alejo por el exitoso primer año de María Luz.
Brindo por las primarias, por las elecciones, por las segundas vueltas y para que las próximas nos encuentren con los rulos hechos y sin tragar sapos colorados. Brindo porque ya nadie tenga asco de ninguna mitad, porque se respeten las decisiones de las mayorías, porque trabajemos para ser alternativa.
Brindo por el auto nuevo y por el baño que sigue viejo, por el estante que finalmente pusimos en el comedor, por las sillas para el escritorio y por el sillón que no nos abandonó.
Brindo por las cataratas, por la maravilla de su existencia, por el reconocimiento y porque son nuestras. Brindo por el sur, para que recupere su esplendor, para que resurja de las cenizas. Brindo por su gente y por que tengan fuerza para salir adelante.
Brindo por Ezekiel, para que crecer no le borre las ilusiones y que sepa que Papá Noel existe si vive en nuestros corazones. Brindo por Joakim, por su energía, por su desenfado, por que siga haciéndome reir todos los días.
Brindo por La Legión, aunque la Davis se nos niegue. Brindo por el Rojo, aunque sea Ramón quien dirige. Brindo para agradecerle el gesto a Menotti, porque creo que todo vuelve y brindo por Grondona, porque creo que todo pasa (él también). Brindo por River para que vuelva a la A o por asistencia psicológica para los tres hombres que tengo acá. Por Boca, aunque sea campeón no brindo, como se podrán imaginar.
Brindo por Mente Literata que no deja de sorprenderme, por los más de 850 seguidores que cosechó Ella&Mi, por las lágrimas vertidas cuando lo dejamos de escribir, y por el alma de loca que he puesto en el nuevo blog que está por venir.
Brindo porque el 54% no sea la suma del poder público, porque el congreso no se transforme en un servicio express de leyes, porque tengamos grandeza para ‘construir con’ en lugar de ‘destruir por’.
Y ahora sí, brindo por el 2012. Porque nos reciba ricos o subsidiados. Brindo por los proyectos, por los sueños, por las utopías.
Brindo por los quince de María Luz, por el colegio nuevo de Josefina, por la carrera de Cé. Por el jardín de Juli y por tener acciones de Elite para fin de año cuando Joako termine preescolar.
Brindo por la salud de todos, en particular por la de los niños, por la de mis seres queridos y por la de Cerati, para que vuelva y por la del flaco, para que no se vaya. Especialmente, brindo por la salud de nuestra presidente y por la salud mental de nuestro vice, para que no enloquezca.
Brindo, como siempre, por el Rojo, por ahuyentar el fantasma del promedio y por la nueva dirigencia. Brindo por la selección y por los goles de Messi, que ya van a venir. O no.
Brindo por Ari, por sus nuevos proyectos, por sus viejos anhelos. Porque nos amemos tanto como siempre, porque compartamos las horas hasta el último suspiro. Brindo y le agradezco la familia que tenemos, las cenas, los sueños y los mensajitos de texto.
Brindo por los amigos, por los de siempre, por los nuevos, por los que nos sostienen, por los que nos ayudan, por los que nos escuchan, por los de Facebook, por los de Twitter… (ah! Nooo!!! Twitter no tengo).
Brindo por la nueva era, sea o no la de acuario, que sea la de la razón, la de estar juntos pero no amontonados, la de entendernos y apoyarnos unos a otros, la de zanjar las diferencias, la de escuchar, la de crecer, la de iluminar, la de la paz.
Brindo por mí, por vos, por nosotros. Por los que ya no están pero estarán siempre.

CHIN CHIN

viernes, 21 de octubre de 2011

AVE FENIX

Soñé que no había nada. No había árboles, ni flores, ni pájaros, ni hombres. Soñé un paraje hueco, sin casas, sin puentes, sin negocios, sin calles. Soñé un paisaje desierto, sin arena, sin ríos, sin montañas, sin bosques. Era un tiempo detenido, un tiempo no transcurrido, incumplido, sin tardes ni tempranos; mediaba un silencio absoluto, sin voces, sin eufonías, sin ruidos, sin eco.
No existía calibre ni medición alguna, no descubrí termómetro, ni un metro, ni escuadra, ni reloj.
Me encontraba en una grieta onírica con total ausencia de amor, de miedo, de valor, de frustración. Estaba rodeada del exilio absoluto de toda presencia. Y sin embargo estaba ahí, bebiendo soledad, una soledad patética e insana. Me sentía condenada a deambular sin criterio, sin sentido. SOLA. Sin nadie. Sin nada. No podía morir ni vivir, no había aire ni sepultura, no hallé infierno ni cielo.
Miraba a mi alrededor y ni siquiera podía saber si estaba mirando. Estaba ahí, pero no tenía la seguridad de estarlo. Era como si hubiera huido de mí, no poseía dolor, ni fatiga, ni hambre, ni tristeza.
Quería recordar o saber y no percibí memoria, ni añoranzas, ni sapiencias, ni cultura. Estaba ontológicamente vacía. Tuve la intención de desesperar y no pude, privada de enojo e impaciencia sólo quedaba estar. O no. Ser. O no.
Soñaba que estaba atrapada en mi misma cuando desperté. Desperté empapada, fría y serena. Desnuda, con el cabello suelto y muy largo. Desperté sentada sobre el cesped con una palita de jardín en una mano y una semilla en la otra. La hierba estaba húmeda y muy verde. Sentí el sol en la piel, sentí el fuego en la sangre. Miré hacia el horizonte justo a la hora de la alborada. Justo en el momento ideal para renacer.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

ESE DIA

Para vos, Keke.
Dibujo de Ezekiel
Porque me lo pediste y
porque amás la primavera
igual que yo.

Hay un día
en el que los colores
brillan,
en el que las plantas
brotan,
en el que los pájaros
cantan.

Hay un día
en el que el sol
festeja,
en el que las nubes
duermen,
en el que el viento
susurra.

Hay un día
en el que los niños
ríen,
en el que la esperanza
nace,
en el que los sueños
se cumplen.

Hay un día
en el que todo, todo
comienza.

Ese día, es PRIMAVERA.

domingo, 18 de septiembre de 2011

AGUA II


Agua mansa,
agua espejo,
gracia y esquicio
del orbe finito.
Flores, árboles, aves,
pinturas ondeadas
en la superficie llana
de tu inmanencia.
Agua calma,
agua guarida,
cobijo de la luna
y remotas estrellas.
El sol y las nubes
juegan íntimamente
para recibir seducidos
el fulgor que les dedicas.
Agua discreta,
agua amiga,
arca sensata
de sueños y anhelos.
Versos, lágrimas y gozo
he dejado en tu orilla,
sabés mis secretos
y en mudo silencio
me das tu consejo.

Agua mansa,
agua espejo
de mi alma.

miércoles, 24 de agosto de 2011

JUNTOS A LA PAR

Anoche me quedé dormida con mi mano sobre la tuya, como tantas otras veces. Y mientras me dormía pensaba o sentía (o quizás ambas cosas a la vez), que ya no me acuerdo de ese tiempo en el que no te conocía, que pasaron no sé cuántas cosas desde que el YO se hizo NOSOTROS. Pensaba en los treinta y siete metros cuadrados que se hicieron sesenta y cuatro porque de dos pasamos a ser cuatro y en el auto verde en el que no hubieran entrado las bicis. Me acordaba de los amigos que nos hacen el aguante, de la familia que nos sostiene, de los que ya no están y nos hacen falta. Pensaba en que decidimos empezar justo cuando en el país parecía que todo se terminaba. Y que apostamos acá.
Sentía entonces, que no fueron en vano los sueños en los que nos embarcamos, las utopías por las que aún luchamos.
Y también me venían a la mente fotos viejas en las que yo corría sola de un lado a otro tratando de atrapar pedacitos de vida que se me iban escapando en la corrida.
Pero gracias a vos, hace hoy diez años que camino lento. Camino lento porque voy a tu lado, porque prolongo así el momento, el instante mágico de cada paso, la sorpresa cotidiana de construir futuro. Porque disfruto de la bella policromía de amarnos, de la sutileza de entendernos sin hablar, del calor de tu piel en la mía y de la certeza de envejecer en tu compañía.


lunes, 25 de julio de 2011

ENTELEQUIA

Hace frío. El tren va repleto de gente. Los vidrios de las ventanas están helados. Tratando de mantener el equilibrio, voy parada justo en medio de dos asientos enfrentados. A medida que avanzamos, distraigo la monotonía del andar buscando formas en la escarcha de los vidrios. De repente creo ver un unicornio en el hielo y se me escapa una sonrisa al recordar una anécdota que compartimos con mi amiga. La señora que está sentada del lado de la ventana me mira y no sé por qué, desaparece inmediatamente la hilaridad de mi rostro. Rápidamente ella quita los ojos de mi y pasa a mirarse sus propias manos.
Es una anciana. Tiene la cara llena de arrugas, como si fuera un pergamino. Sus ojos pequeñitos, se ocultan bajo amplios y pesados párpados. La nariz, grande y huesuda. La boca, recta, enmarcada por dos grandes pliegues de sus mejillas. Parece llevar la expresión entre paréntesis. Su mentón redondeado está hundido en el centro y a su derecha se destaca un lunar negro con vellosidades blancas. Sus cejas también son canas y espesas. Lleva el cabello como melena, lleno de rulos y teñido en color caoba, muy oscuro. Es diminuta y sentada un tanto encorvada, aparenta serlo aún más.
Viste un antiguo y deslucido sacón de paño azul, que debe haber sido muy elegante en su época. Lo acompaña con un pañuelo búlgaro de seda también azul. Su falda es recta, larga y negra. Tiene las piernas muy juntas, diría que va apretando las rodillas y los tobillos a la vez. Sus deteriorados zapatos negros, abotinados, con cordones, me resultan graciosos. Son como ratones. Entre los pies sostiene el paraguas. Un paraguas largo con empuñadura de madera tallada sobre el que apoya ambas manos. Sus manos van cubiertas por unos hermosos, finísimos y gastados guantes de carpincho. En su regazo descansa una ajada cartera negra de cuero craquelado y de correa corta. Todo su atuendo habla de un tiempo que social y económicamente la bendijo. Ella tiene aún parte de ese tiempo en su traza.
Me dispongo a volver a mi juego con la escarcha cuando noto que intenta levantarse haciendo fuerza contra su paraguas. Un señor que está sentado a su izquierda la toma del brazo con intención de ayudarla.
- No me toque –espeta con firmeza.
- Disculpe, abuela… quería ayud…
Y antes de que pueda terminar la frase recibe un paraguazo en la cabeza.
La mujer que está parada a mi izquierda no entiende lo que pasa y se adelanta para colaborar y recibir de parte de la anciana, un lindo correctivo en la frente con la empuñadura tallada.
- Acaso me ven en silla de ruedas? Bah… Bah… Hagan lugar…
A paraguazos se abre paso hasta la puerta del vagón y nos deja a todos atónitos. Entre el murmullo general distingo algunos ‘que vieja loca’ y un par de ‘viejos son los trapos’. La busco por la ventanilla y la veo a través de mis siluetas de escarcha, casi como una entelequia. Camina con muchísima dificultad en el andén. Lleva la cabeza erguida y la mirada lejana como si evocara una gallardía que ya no le es propia.

sábado, 9 de julio de 2011

ALGO PARA RECORDAR

Para vos, Pachu.
Por todo, pero esencialmente,
por ser mi hermana.


Si viviera, hoy mi papá estaría cumpliendo setenta y tres años. Era su costumbre al terminar cada año, mirar el calendario del año siguiente, buscar el mes de julio y decir: “Uy! Miren… cae feriado mi cumpleaños…” Y reíamos todos. Así era él. Un tipo simple, amante de la diversión, la cocina y el arte, con valores de hierro, con su familia como pilar fundamental y con un humor impecable.

Durante cinco años he recordado su ausencia a diario con énfasis en el aniversario de su muerte. Pero últimamente he estado pensando que lo mejor que hizo mi viejo fue nacer. No quiero acordarme más del día en que falleció. Ojalá dentro de unos años la mire a mi hermana y le pregunte sinceramente: “Che… qué día murió papi?”.

Así entonces, en homenaje a su estilo de vida, lo que sigue es algo que escribió papá hace muchos años, con su delicado humor, cuando yo era chica y mi hermana recién aprendía a caminar. Es largo, pero vale la pena. Textual, con su firma, respetando negritas, puntos y comas, de la pluma de mi padre, el hombre más cabal que he conocido.



LA MALDAD DE LOS OBJETOS INANIMADOS


En el mes de mayo de 1974, un apacible y nublado día sábado, por la tarde, había decidido limpiar las guías de una puerta balcón vidriada, de 2 x 2 m. Para realizar esta tarea, retiré las dos hojas del marco y las apoyé contra la pared, inclinadas a ambos lados de la puerta.
Luego, con un pincel comencé, por el extremo derecho, a limpiar las guías.
Cuando estaba llegando al extremo izquierdo, observé, por el rabillo del ojo, que la puerta que estaba apoyada a mi derecha, a una distancia de alrededor de 2,5 m, había retirado su parte superior de la pared y se había colocado en posición vertical.
Ante el peligro que significaba la caída de la puerta, tensé los músculos de mis piernas y luego salté. Pero, cuando estaba a punto de sujetar la puerta con mis manos, vi que la misma se arrojaba al piso y que el vidrio se hacía añicos.
Fue evidente que la puerta había procedido a romperse con premeditación y alevosía, con la intención aviesa de producirme un perjuicio material y económico.
Material porque esa noche llovió y entró agua en la casa y económico porque hubo que reemplazar el vidrio.
Esta experiencia me llevó a estudiar la conducta de los objetos inanimados, determinar que tienen maldad y clasificarlos en cinco categorías.

LA CATEGORÍA 1 (los traviesos) se subdivide en dos: los que se hacen invisibles y los que se esconden.
LOS QUE SE HACEN INVISIBLES, tienen la capacidad de desaparecer y reaparecer del lugar. Ejemplo: estamos escribiendo con una lapicera en nuestro escritorio, suena el teléfono, dejamos la lapicera sobre aquel y atendemos la llamada, conversamos, cortamos, vamos a tomar la lapicera para continuar con nuestra tarea, pero no está.
Revisamos sobre los papeles, miramos en los cajones, verificamos si se ha caído al suelo, preguntamos a los que nos rodean, si alguno ha tomado la lapicera y después de perder algunos minutos, vemos que la lapicera se encuentra en el mismo lugar donde la habíamos depositado y que durante este tiempo se había hecho invisible (es una travesura, pero perjudicial ya que produce una demora en nuestro trabajo)
LOS QUE SE ESCONDEN, tienen la capacidad de desaparecer del lugar en que los dejamos y reaparecer un tiempo después, pero en otro lugar.
Ejemplo: estamos solos en nuestra casa, reparando algún artefacto eléctrico con un destornillador, sobre una mesa. Abandonamos el lugar por alguna causa y cuando regresamos el destornillador ha desaparecido.
Buscamos y rebuscamos sin encontrarlo hasta darnos por vencidos y tomamos otro destornillador para finalizar la tarea.
Tiempo después, encontramos el destornillador encima de una repisa que está muy distante del lugar en que nos encontrábamos trabajando y a la cual no nos acercamos en ningún momento.
LA CATEGORIA 2 (los mortificantes) se subdividen en tres categorías: los que se descomponen, los que fallan y los que tienen problemas posiblemente sexuales.
LOS QUE SE DESCOMPONEN, son objetos que dejan de funcionar en el momento en que son más necesarios.
Ejemplo: las gomas de un automóvil nunca se desinflan frente e una gomería sino lejos de ellas, cuando llueve, de noche y del lado alejado al cordón de la acera, para que los otros autos nos salpiquen al pasar.
LOS QUE FALLAN, son objetos que dejan de funcionar por un tiempo, suficiente como para producirnos un perjuicio.
Ejemplos: luces del automóvil durante un control policial de tránsito (pasado el control vuelven a funcionar sin que podamos encontrar la causa de la falla anterior), escobillas limpiaparabrisas en un día de lluvia torrencial. Cuando finaliza la lluvia los limpiaparabrisas, vuelven a funcionar.
LOS QUE TIENEN PROBLEMAS SEXUALES: son objetos que tienen problemas característicos de su sexo.
Ejemplos: las computadoras que al ser femeninas tienen “esos días” en que nos vuelven locos, perdiendo archivos, imprimiendo defectuosamente, etc. Estos problemas, tengo entendido, no los tienen en España, ya que allí, estos artefactos, se denominan ordenadores, o sea que son masculinos. Pero como son objetos inanimados, suelen tener problemas en “momentos muy importantes” lo que demuestra que la maldad de estos objetos es elevada ya que se los considera inteligentes.
LA CATEGORÍA 3 (los dañinos) son los que dejan de funcionar y no pueden repararse.
Ejemplos: se produce un corte de energía eléctrica. Ante la emergencia, para alumbrarnos usamos velas, fósforos, faroles a gas, antorchas, etc. hasta que un día, haciendo compras en un supermercado, vemos una hermosa linterna de 4 elementos (pilas), foco ajustable, cromada, con imán para fijarla a la puerta de la heladera, etc.
La compramos, la llevamos a nuestra casa y la guardamos en un cajón a la espera de una emergencia y cuando esta se produce, seis meses después, tomamos la linterna y al intentar encenderla comprobamos que no funciona. Se reventaron las pilas, se sulfataron los contactos, se oxidó el interruptor y no se puede reparar. Lo mismo sucede con los encendedores de cigarrillos de los automóviles, que al tiempo de comprar el mismo dejan de funcionar y no pueden ser reparados.
LA CATEGORIA 4 (los traumatizados) se subdividen en dos subcategorías: los olvidadizos y los que se suicidan.
LOS OLVIDADIZOS, son objetos, de un nivel intelectual superior que se olvidan de las cosas que les decimos.
Ejemplos: las computadoras que pierden la información que nosotros estamos seguros de haber grabado reiteradas veces. Otro tanto sucede con los cajeros automáticos, que se olvidan de nuestro código y no reconocen la tarjeta.
LOS QUE SE SUICIDAN, son objetos que producen su autodestrucción.
Ejemplo: estamos solos en nuestra casa, mirando televisión y tomando un whisky en un vaso de cristal. Suena el teléfono en una habitación vecina. Dejamos el vaso sobre una mesa ratona, razonablemente distanciado del borde de la misma. Mientras estamos hablando escuchamos un ruido en el living y al regresar al mismo, nos encontramos con que el vaso se ha arrojado al vacío, estrellándose contra el piso y haciéndose añicos.

LA CATEGORIA 5 (los violentos) se subdividen en dos subcategorías: los que atacan a las personas y los que atacan a otros bienes.

LOS QUE ATACAN A LAS PERSONAS, son objetos cuya maldad hace que agredan a los seres humanos.
Ejemplos: estamos cortando carne, queso o frutas con un cuchillo o papel con un “cuter” y de repente, el cortante se desvía el camino indicado por nuestra mano y nos produce un corte mas o menos grave de acuerdo al su nivel de agresividad. Lo mismo sucede con martillos, cuando estamos introduciendo un clavo y al intentar golpear la cabeza del mismo, el martillo se desvía y nos golpea la mano, lastimándonos. Otro ejemplo habitual y contundente es el de las mesas ratonas, que se mueven repentinamente, cruzándose en nuestro camino, haciéndonos golpear las piernas.
LOS QUE ATACAN A OTROS BIENES, son objetos cuya maldad hace que se autoproduzcan daños que  a su vez provocan reacciones que dañan a otros objetos.
Ejemplo: estamos circulando con nuestro automóvil y repentinamente se rompe el sistema de freno y al querer detenernos en un semáforo el coche no frena  y embestimos a otro automóvil detenido, con los daños correspondientes en ambos vehículos. (esto suele suceder generalmente cuando por descuido u olvido no hemos renovado la póliza de seguro del automóvil)
NOTA: en esta categoría nos encontramos con ejemplos de maldad suprema en el caso de cables de alta tensión, instalados incorrectamente, que se cortan y caen sobre cables telefónicos (también instalados incorrectamente) lo que produce: destrucción de la línea telefónica, de la central y el aparato telefónico y en casos extremos el ataque a seres humanos produciendo la electrocución de los mismos al atender el teléfono.

Esta clasificación con los ejemplos correspondiente, nos hacen comprender que los objetos inanimados, tienen maldad y que la misma varía de acuerdo al tipo de objeto y a las circunstancias.

                                        
                                             EL FAMOSO CACHO